El Buen vivir se practica en El Taparo

PNUD Venezuela/ Cortesía PPD

Wilma Namía quiere dejarle muchos bohíos de la salud a la comunidad de El Taparo, en el estado Falcón. Ella es enfermera y sus años de amistad con el padre del naturismo tropical, Keshava Bhat, la motivaron a estudiar las bondades de las plantas medicinales. Su proyecto apenas da los primeros pasos con la construcción de un vivero comunitario para la siembra inicial, pero Namía, sonreída y orgullosa, sabe muy bien que para llegar a los bohíos todavía queda un largo trecho que recorrer: “Si lográramos que en toda la Península de Paraguaná hubiese bohíos de la salud, sería un gran éxito”.


Destacado

  • Actualmente, están recibiendo formación sobre las ventajas de las plantas medicinales para su propia salud y para a futuro, brindar salud a los turistas y visitantes de la zona.
  • La asociación civil Buen Vivir forma parte de la cartera de 38 proyectos apoyados por el PPD.

Namía y Alexander Cadenas, también miembro de la asociación civil Buen Vivir, definen estos espacios como centros de educación comunitaria para una vida sana. Detrás de ellos habría toda una estructura de desarrollo humano local sostenible y, aunque por ahora no hay ingresos, los 144 habitantes de La Esperanza se sienten protagonistas del proyecto y así lo dejan ver. Han comenzado con la siembra y la primera cosecha; con el germinado de semillas y el trasplante de estacas a sus tierras para multiplicar la producción. Han contribuido con la construcción de ese primer vivero, han donado estiércol de chivo y gallinácea, recolectan semillas para ser donadas. Voluntariamente ponen casi todos los recursos que tienen a disposición para que el proyecto nazca y se desarrolle con éxito.


Actualmente, están recibiendo formación sobre las ventajas de las plantas medicinales para su propia salud y para a futuro brindar salud a los turistas y visitantes de la zona. “Trabajamos en función de los conocimientos ancestrales de nuestras poblaciones indígenas, pues son ellos quienes saben las ventajas de las plantas medicinales. Ellos conviven con la naturaleza. Por eso he visitado a los Waraos, a los Pemones, a los Wayú y a los grupos afrodescendientes de la Sierra de Falcón, para que, por ejemplo, nos enseñen las bondades curativas del tabaco o el uso que dan a los aceites”, dice Namía.


Desde 2011, la asociación civil Buen Vivir había intentado recibir apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), del Fondo para el Medio Ambiente Mundial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En esa ocasión no estuvieron listos, pero en 2012 volvieron a presentar su propuesta. Ahora reciben un capital semilla y forman parte de la cartera de 38 proyectos apoyados por el PPD.


En armonía


En el marco de los objetivos de Naciones Unidas por preservar el ambiente, los bohíos de la salud aspiran empoderar a las comunidades sobre el cuidado de la naturaleza. En El Taparo, donde el agua como la capa vegetal son escasas, la asociación civil Buen Vivir está trabajando para que a través de los cultivos y del Vetiver se protejan los suelos y el medio ambiente.


Además, si algún objetivo tienen claro es el de la preservación de la biodiversidad: semillas de plantas autóctonas en extinción, tales como el Taque –con la que pueden prepararse harinas, panes y atoles–, se están recuperando.


También para las comunidades se presentan beneficios. Namía cuenta que en El Taparo las mujeres son las primeras interesadas en integrarse al proyecto: “Están todas desocupadas y cuando uno va, me preguntan cuándo es que comenzarán a trabajar las artesanías con Vetiver. Los hombres ya participan en la siembra. Hay diversidad de oficios en los que todos se pueden involucrar”. A pesar de que están comenzando, ya en la asociación civil Buen Vivir comienzan a recoger otros frutos, pues la gobernación y la alcaldía quieren replicar el proyecto. Para Namía, en definitiva, “se mejora la calidad de vida de las comunidades”.


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