Declaración de Helen Clark con ocasión del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA

01-dic-2016

Este Día Mundial de la Lucha contra el SIDA sirve para recordarnos la necesidad urgente de unirnos como comunidad mundial y renovar nuestro compromiso con la erradicación del SIDA como amenaza a la salud pública de aquí a 2030, una de las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El SIDA continúa siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo. ONUSIDA advierte que a pesar del progreso alcanzado durante los últimos 15 años, todavía nos queda mucho por hacer para concluir la labor. Aunque casi el 50% de las personas que viven con el VIH en la actualidad cuentan con acceso a terapias antirretrovirales, hay 18,5 millones de personas que todavía necesitan tratamiento.

La disminución de los índices de nuevas infecciones por el VIH entre personas adultas se ha estancado, mientras que las tasas de infección han aumentado en algunas regiones. En 2015, casi 7500 mujeres jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años contrajeron el VIH por semana. Estas tendencias sugieren que las iniciativas para la prevención del virus no son suficientes. Persiste una falta de financiamiento para programas de derechos humanos que aborden los entornos jurídicos de carácter punitivo, el estigma y la discriminación, así como otros obstáculos a los derechos humanos que generalmente impiden que las personas, sobre todo las más marginadas, accedan a los servicios de salud.

Asimismo, debemos corregir otros problemas serios y que a menudo están vinculados. El año pasado, más de 1,8 millones de personas murieron a causa de la tuberculosis, entre ellas 400.000 infectadas con el VIH/TB, el equivalente a casi una de cada tres muertes relacionadas con el SIDA. La resistencia del VIH a los medicamentos es otra preocupación cada vez más importante, pues provoca el fracaso de los tratamientos y una mayor propagación de la farmacorresistencia del virus. Por otra parte, los tratamientos de segunda y tercera línea contra el VIH y el tratamiento para la hepatitis C en general están fuera del alcance de muchos pacientes por sus elevados costos.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible reflejan la interconexión entre salud y desarrollo, incluidas las desigualdades económicas y sociales cada vez más amplias, el rápido proceso de urbanización y la carga continua del VIH. La estrategia del PNUD sobre VIH, Salud y Desarrollo 2016-2021: Conexiones e interrelaciones reconoce que muchas áreas del desarrollo tienen un efecto en la salud y que los enfoques multisectoriales basados en los derechos y sensibles al género son imprescindibles para enfrentar el VIH y los desafíos del desarrollo vinculados a la salud.

Las personas que viven con el VIH y las organizaciones de la sociedad civil desempeñan un papel crucial en la respuesta al SIDA. El PNUD ha asumido el compromiso de trabajar con ellas y otros aliados de todo el mundo para redoblar sus esfuerzos y poner fin a las desigualdades que contribuyen a las nuevas infecciones por el VIH y actúan como barreras para el acceso a los servicios sanitarios. Las generaciones futuras dependen de que llevemos a cabo esta tarea.